Las democracias rara vez desaparecen de manera repentina. No suelen caer únicamente por la fuerza de las armas ni por un golpe militar tradicional; se debilitan lentamente cuando el miedo sustituye a la razón, cuando el desencanto reemplaza al pensamiento crítico y cuando la ciudadanía acepta renunciar a parte de sus libertades a cambio de una promesa de orden. Esa es una de las principales advertencias desarrolladas por Eric Fromm, Hannah Arendt, Marcia Tiburi y Manuel Pérez Ledesma, cuyas reflexiones coinciden en que el autoritarismo no nace únicamente de líderes con vocación de poder absoluto, sino también de sociedades que, agotadas por las crisis, terminan legitimando el abandono de los valores democráticos. En el Perú, donde la inseguridad, la corrupción, la crisis económica y la inestabilidad política han erosionado la confianza ciudadana, estas ideas adquieren una vigencia inquietante.
Eric Fromm, en El miedo a la libertad, explica que las personas, frente a escenarios de incertidumbre, pueden llegar a sentir temor ante la responsabilidad que implica vivir en libertad y, por ello, buscan refugio en figuras que prometen seguridad absoluta. Ese fenómeno describe con precisión una parte del escenario político peruano. Después de años de gobiernos ineficientes, escándalos de corrupción, presidentes destituidos y una creciente violencia criminal, numerosos ciudadanos parecen convencidos de que la única salida consiste en entregar nuevamente el poder a un liderazgo autoritario. Esa lógica convierte al miedo en un poderoso instrumento electoral, capaz de hacer olvidar que la concentración del poder nunca ha sido sinónimo de justicia, transparencia ni desarrollo sostenible.
La historia reciente del Perú debería servir como una advertencia permanente. El 5 de abril de 1992, el gobierno de Alberto Fujimori perpetró un autogolpe de Estado que disolvió el Congreso de la República, intervino el Poder Judicial y concentró el poder político bajo el argumento de combatir el terrorismo y superar la crisis institucional. Aquel régimen logró importantes avances en la derrota de organizaciones terroristas y la estabilización económica; sin embargo, esos logros no pueden utilizarse para justificar el costo que significó el debilitamiento del Estado de derecho. Durante esa etapa también se consolidó una red sistemática de corrupción encabezada por Vladimiro Montesinos, se compraron congresistas, jueces y propietarios de medios de comunicación, se manipuló la administración de justicia, se restringieron libertades fundamentales y se produjeron graves violaciones a los derechos humanos, entre ellas las masacres de Barrios Altos y La Cantuta, por las cuales Alberto Fujimori fue condenado como autor mediato. A ello se suman las miles de esterilizaciones forzadas practicadas principalmente contra mujeres indígenas y campesinas, una de las heridas más profundas que aún espera justicia plena.
Hannah Arendt advertía que el mayor peligro para una democracia aparece cuando la sociedad normaliza aquello que antes consideraba inaceptable. Esa "banalización" del autoritarismo comienza cuando se relativizan los abusos de poder porque aparentemente produjeron resultados económicos o porque ofrecieron una sensación de seguridad. En el Perú contemporáneo, esa normalización se refleja en la disposición de una parte importante del electorado a respaldar la candidatura de la hija de un dictador. El debate no debería centrarse únicamente en un vínculo familiar, sino en la continuidad política e ideológica de un movimiento que nunca ha realizado una condena contundente de las prácticas autoritarias del régimen del que proviene. Quien aspira a gobernar una democracia tiene la obligación moral y política de reconocer los errores del pasado y comprometerse explícitamente a no repetirlos; cuando esa ruptura no existe, las dudas dejan de ser un prejuicio para convertirse en una preocupación legítima.
Marcia Tiburi sostiene que el fascismo contemporáneo no necesita uniformes militares para expandirse; le basta con construir enemigos permanentes, desacreditar el pensamiento crítico y convertir el miedo en la principal herramienta de movilización política. Ese fenómeno resulta visible cuando el debate público deja de girar alrededor de propuestas y evidencia para reducirse a consignas emocionales, campañas de desinformación y discursos que presentan cualquier discrepancia como una amenaza. Paralelamente, Manuel Pérez Ledesma recuerda que las democracias no fracasan únicamente porque existan líderes autoritarios, sino porque los ciudadanos dejan de defender las instituciones que garantizan sus derechos. Cada vez que se justifica la corrupción porque "todos roban", que se tolera la concentración del poder porque "se necesita mano dura" o que se minimizan las violaciones a los derechos humanos porque "el fin justifica los medios", la democracia pierde terreno y el autoritarismo gana legitimidad.
La eventual elección de la hija de un dictador trasciende el resultado de una contienda electoral; representa una prueba sobre la madurez democrática del Perú y sobre la capacidad de su sociedad para aprender de su propia historia. No se trata de negar el derecho de ningún ciudadano a postular ni de impedir que los electores decidan libremente, pues ello sería contrario a los principios democráticos. Lo verdaderamente preocupante es que una parte significativa del país parezca dispuesta a ignorar las lecciones que dejaron el autogolpe, la captura de las instituciones, la corrupción estructural, las violaciones a los derechos humanos y el deterioro del Estado de derecho. Una democracia imperfecta siempre puede corregirse mediante elecciones libres, instituciones independientes y ciudadanía vigilante; un régimen autoritario, en cambio, concentra el poder precisamente para impedir esas correcciones. La historia demuestra que los pueblos no pierden su libertad de un día para otro: la entregan gradualmente cuando el miedo les hace creer que la memoria ya no importa. Si el Perú vuelve a recorrer ese camino, no podrá alegar que desconocía las consecuencias; simplemente habrá decidido ignorarlas.
Referencias
Arendt, H. (1998). Los orígenes del totalitarismo (2.ª ed.). Taurus. (Obra original publicada en 1951).
Arendt, H. (2005). La condición humana. Paidós. (Obra original publicada en 1958).
Comisión de la Verdad y Reconciliación. (2003). Informe final. Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú. https://www.cverdad.org.pe
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2001). Caso Barrios Altos vs. Perú. Sentencia de 14 de marzo de 2001. https://www.corteidh.or.cr
Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2006). Caso La Cantuta vs. Perú. Sentencia de 29 de noviembre de 2006. https://www.corteidh.or.cr
Fromm, E. (2008). El miedo a la libertad. Paidós. (Obra original publicada en 1941).
Pérez Ledesma, M. (2017). La construcción de la democracia. Marcial Pons.
Poder Judicial del Perú. (2009). Sentencia contra Alberto Fujimori Fujimori por los casos Barrios Altos y La Cantuta. Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia de la República. https://www.pj.gob.pe
Tiburi, M. (2020). ¿Cómo conversar con un fascista? Reflexiones sobre el autoritarismo de la vida cotidiana. Akal.
Vergara, A. (2023). República defraudada: ¿Puede el Perú salir de su entrampamiento? Planeta.
Basadre, J. (2014). Historia de la República del Perú (1822-1933) (18.ª ed.). El Comercio.
#Perú #Democracia #MemoriaHistórica #NuncaMás #EstadoDeDerecho #DerechosHumanos #Libertad #HistoriaDelPerú #PolíticaPeruana #EleccionesPerú #Ciudadanía #ParticipaciónCiudadana #Reflexión #Opinión #AnálisisPolítico #Poder #Autoritarismo #Corrupción #Instituciones #Justicia #Verdad #DemocraciaPeruana #ConcienciaCiudadana #Perú2026 #NoOlvidar #MemoriaYJusticia #PensamientoCrítico #Fujimorismo #PerúDecide #DebateNacional

0 Comentarios
¡Gracias por visitar el blog! 😊
Tu opinión es muy valiosa y ayuda a seguir creando contenido útil e interesante. Déjame tu comentario, sugerencia o experiencia.