El Perú sigue votando promesas mientras el país se hunde en problemas estructurales

 

Mientras avanza la campaña hacia la segunda vuelta del 07 de junio, volvemos a notar un problema que se repite elección tras elección: abundan las promesas, pero escasean las explicaciones. Escuchamos ofertas de “más bonos”, “más obras”, “más seguridad”, “más empleo” y “mejores servicios”, pero casi nadie responde lo esencial: ¿cómo se financiará?, ¿quién lo ejecutará?, ¿con qué capacidad estatal?, ¿cuál es el plan real detrás del discurso?

La política peruana se ha acostumbrado a apagar incendios momentáneos en lugar de construir rumbo. Un país atrapado entre medidas inmediatas y la ausencia de visión estratégica. Porque gobernar no es solo reaccionar a la crisis del día; gobernar es darle dirección al país, ordenar prioridades y asumir costos políticos para producir cambios sostenibles.

El problema es que esta discusión no es solamente discursiva; los datos muestran que el Perú ya enfrenta límites estructurales serios. Hoy el Estado lleva tres años consecutivos gastando más de lo que recauda, mientras que desde 2021 el Congreso aprobó 229 leyes que reducen ingresos o incrementan gasto público, según el Consejo Fiscal. Solo en 2025 el déficit fiscal cerró alrededor del 3,5% del PBI, superando nuevamente la regla fiscal establecida por el propio Estado peruano. Además, la presión tributaria peruana bordea apenas el 16% del PBI, muy por debajo del promedio latinoamericano y lejos de países OCDE que superan el 30%. Esto significa que el Estado peruano intenta responder a demandas crecientes con una capacidad de recaudación extremadamente limitada. Y cuando las cuentas no cuadran, el costo termina trasladándose a la población mediante más deuda, más presión tributaria o servicios públicos deteriorados.

Preocupa además que gran parte del debate electoral siga reducido al marketing político y a frases diseñadas para generar aplausos rápidos en redes sociales. Se habla mucho de repartir, pero poco de producir. Se promete eficiencia, pero no se explica cómo se reformará un Estado lento, burocrático y muchas veces incapaz de ejecutar correctamente. Según SERVIR, el 51% de funcionarios de inversión pública evaluados no alcanzó el puntaje mínimo de conocimientos técnicos. A eso se suma otro problema grave: en 2025 los gobiernos regionales y locales dejaron sin ejecutar miles de millones de soles de presupuesto público destinado a inversión. En varias regiones la ejecución presupuestal no superó el 70%, especialmente en proyectos vinculados a saneamiento, salud e infraestructura educativa. Es decir, incluso cuando existen recursos, muchas veces el problema es que el aparato estatal no tiene capacidad suficiente para transformar promesas en resultados concretos.

Tampoco se habla con suficiente claridad sobre el estancamiento económico que enfrenta el país. El próximo gobierno recibirá una economía creciendo alrededor de 3%, muy lejos de los años donde el Perú avanzaba cerca del 6% anual entre 2004 y 2013. Y detrás de esa desaceleración aparece un problema central: la baja productividad. Hoy, un trabajador formal produce seis veces más que uno informal, según el Instituto Peruano de Economía. En un país donde más del 70% de trabajadores sigue en la informalidad y donde en zonas rurales esta cifra supera el 90% eso significa que millones de personas sobreviven atrapadas en una economía de baja productividad, bajos ingresos y escasa movilidad social. Además, según el INEI, cerca del 27% de peruanos sigue viviendo en situación de pobreza monetaria, mientras que la pobreza extrema continúa creciendo en varias regiones del país.

El Perú no necesita candidatos que administren el miedo o el enojo ciudadano. Necesita liderazgo capaz de explicar decisiones difíciles con honestidad. Porque decirle a la población únicamente lo que quiere escuchar puede servir para ganar votos, pero no para gobernar un país profundamente desigual, informal y desconectado de largo plazo. Hoy la desconfianza ciudadana hacia la política también refleja ese desgaste: menos del 5% de peruanos confía en los partidos políticos y el Congreso mantiene niveles de desaprobación históricamente altos. La crisis ya no es solo económica; también es institucional y de representación.

A estas alturas, la pregunta ya no debería ser quién promete más, sino quién tiene la capacidad real de construir estabilidad, institucionalidad y crecimiento con sentido social. Un plan sin ejecución es propaganda. Y una promesa sin sustento económico termina convirtiéndose en frustración colectiva.

El dato más duro quizá sea este: según el Banco Mundial, sin reformas estructurales profundas, al Perú le tomaría 64 años convertirse en un país de ingreso alto. Eso demuestra que el problema del país no es únicamente coyuntural ni depende solamente de quién gane una elección. El verdadero desafío es si seguiremos viviendo entre medidas temporales y parches políticos o si finalmente construiremos un proyecto nacional serio y sostenible. Más aún cuando la inversión privada motor histórico del crecimiento peruano todavía muestra señales de desaceleración e incertidumbre producto de la inestabilidad política acumulada de los últimos años.

En esta segunda vuelta, más que discursos emocionales, el Perú necesita respuestas concretas. Necesita saber hacia dónde vamos como país. Porque si seguimos votando solo por el parche inmediato, seguiremos viviendo crisis permanentes disfrazadas de soluciones temporales.

Referencias

Banco Mundial. (2024). Perú: aprovechando las oportunidades para el crecimiento y la prosperidad. Banco Mundial. https://www.worldbank.org/
Consejo Fiscal. (2026). Reporte técnico sobre impacto fiscal de las leyes aprobadas por el Congreso 2021-2026. Consejo Fiscal del Perú.
Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2025). Informe técnico: Evolución de la pobreza monetaria 2024-2025. INEI. https://www.inei.gob.pe/
Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2025). Perú: comportamiento de los indicadores del mercado laboral. INEI. https://www.inei.gob.pe/
Instituto Peruano de Economía (IPE). (2025). Productividad, informalidad y crecimiento económico en el Perú. IPE. https://www.ipe.org.pe/
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2025). Estudios económicos de la OCDE: Perú 2025. OECD Publishing. https://www.oecd.org/
SERVIR. (2020). Diagnóstico de capacidades de funcionarios públicos vinculados a inversión pública. Autoridad Nacional del Servicio Civil. https://www.servir.gob.pe/

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